[vc_row][vc_column][vc_column_text]Las personas con infecciones recurrentes o con cálculos biliares (piedras) en la vesícula pueden someterse a una colecistectomía para mejorar su calidad de vida y evitar problemas futuros. Esta intervención quirúrgica consiste en la extirpación de la vesícula biliar y puede realizarse por laparoscopia o como una cirugía abierta.

Extraer una vesícula enferma evita dolores (cólicos) y mejora la tolerancia a los alimentos. También impide complicaciones que pueden requerir una intervención de urgencia con mayores riesgos, como inflamación de la vesícula biliar y/o del páncreas.

Vivir sin vesícula

La vesícula biliar se encuentra en la parte inferior del hígado y almacena y expulsa hacia el intestino delgado la bilis producida por el hígado para digerir las grasas. Perono es un órgano imprescindible para la vida, puesto que la bilis puede utilizar otras vías para llegar al intestino.

Los pacientes que se someten a la colicistectomía pueden hacer vida normal, cuidando sus hábitos alimenticios. No obstante, notan algunos cambios producidos porque al desaparecer la vesícula, el hígado descarga la bilis directamente en el intestino. Esto se traduce en un aumento en el número de las deposiciones y, en algunas ocasiones, diarrea.

Tras la operación es frecuente que aparezcan algunos síntomas como:

Lo positivo es que muchos de estos síntomas mejoran o desaparecen pasadas unas semanas.

Cuidados tras la extirpación de la vesícula

Para evitar que aparezcan problemas digestivos relacionados con la ausencia de vesícula es importante seguir una serie de recomendaciones generales:

La extirpación de la vesícula biliar es una intervención que se realiza fundamentalmente en adultos. No obstante, el incremento de la tasa de obesidad en niños ha hecho que aumente el número de pacientes pediátricos con cálculos biliares. [/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

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